Los 12 mejores castillos de Tarragona

Los castillos de Tarragona son una invitación a conocer episodios de la historia de la Corona de Aragón, descubriéndonos sus palacios, monasterios y fortalezas.

A lo arquitectónico se suman los personajes, como Ramón Berenguer IV, el Cid Campeador o Antoni Gaudí, quien soñó con restaurar una de las fortificaciones.

En este artículo, presento los principales castillos de Tarragona basándome en su atractivo histórico, lo que incluirá fortalezas en mal estado de conservación.

Sin embargo, la inmensa mayoría pueden visitarse, aunque sólo sea para apreciar su singular situación o imaginar cómo fueron los episodios que aquí repasamos.

Conviene aclarar que, por una parte, he visitado personalmente todas las fortalezas y, por otra parte, he recopilado bibliografía con que contarte lo más destacado.

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Situación del castillo de Miravet

1.      El castillo de Miravet

El castillo de Miravet fue una de las principales fortalezas de la Cataluña Nueva, aquellos territorios que Ramón Berenguer IV sumó durante la expansión del siglo XII. 

Algunos historiadores teorizan con que fue tomado por el Cid Campeador en 1089 como represalia contra los cristianos, sin embargo, siguió en manos sarracenas. 

Junto con Siurana, Miravet fue uno de los últimos reductos musulmanes. El año 1153 fue conquistado por el conde de Barcelona, quien lo donó a la Orden del Temple. 

El año 1307, Jaime II de Aragón ordenó la detención de los templarios y la confiscación de sus bienes, pero los guerreros de Miravet decidieron rebelarse. 

Finalmente, los caballeros recapitularon el 6 de diciembre de 1309. El evento supuso el origen de dos supuestos fantasmas que se manifiestan en dicha fecha. 

Puedes visitar el conjunto o bien por tu cuenta o bien con un guía. Junto con el siguiente, se trata de uno de los castillos de Tarragona más populares.

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Situación del castillo de Escornalbou

2.      El castillo de Sant Miquel de Escornalbou

Después de que Siurana cayera en poder de los cristianos en 1153, el rey Alfonso donó Escornalbou a fin de que se construyera un convento en su lugar. 

En 1170 se convirtió en el centro de una baronía formada por diferentes municipios, como Colldejou, cuando el monarca se lo cedió al prior Joan de Santboi.  

Los franciscanos hicieron del lugar un convento seminario hasta su exclaustración de con la Desamortización de Mendizábal (1835), iniciando su degradación. 

Eduard Toda compró Escornalbou en 1908 para transformarlo en una residencia señorial, donde se instaló a su vuelta de Londres tras la Gran Guerra. 

Así las cosas, el diplomático lo reformó y, durante su estancia, invitó a figuras clave de la Renaixença e incluso al rey Alfonso III, quien lo visitó en dos ocasiones. 

En la actualidad, el castillo de Escornalbou ofrece visitas guiadas y teatralizadas. Vale mucho la pena, sobre todo desde que se completara su reciente restauración.

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El castillo de La Suda

3.      El castillo de La Suda de Tortosa

Durante los tiempos de Abd al-Rahman III (929-961), el castillo de la Suda fue una alcazaba, es decir, un recinto fortificado residencia del gobernador. 

Es importante considerar que la ciudad andalusí de Turtusha lideraba una taifa o reino musulmán independiente a raíz de la caída del Califato de Córdoba. 

En la Segunda Cruzada, el conde Ramón Berenguer IV conquistó Tortosa con Guillem de Montcada, la Orden del Temple y el Hospital y los genoveses. 

La propiedad del castillo de La Suda quedó repartida entre los templarios, los Montcada y los templarios, pasando a ser una prisión pública. 

La fortaleza fue adaptándose a las necesidades de cada época. Después de la Guerra Civil, se transformó en un parador nacional o alojamiento público. 

Es habitual que los turistas caminen hasta su mirador y disfruten de su visión: el paso del río Ebro y la ciudad de Tortosa extendiéndose bajo sus pies.

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Ruinas del castillo de Siurana

4.      El castillo de Siurana

El castillo de Siurana era una fortificación de origen andalusí que difícilmente podemos recrear, a pesar de que la leyenda lo dibuje con grandes salas nobles. 

Sin embargo, constituía una fortaleza natural inexpugnable por su situación. Las armas de la baja Edad Media poco podían hacer para salvar sus acantilados. 

Su fama es debida a su excepcional ubicación, el hecho de ser el último reducto sarraceno y haber sido prisión de grandes personalidades. 

La conquista se llevó a cabo después de la de Lleida y Tortosa. No se conoce la fecha exacta de su rendición, pero debió ser entre 1153 y 1154. 

Si bien la leyenda establece que se perpetró una auténtica carnicería, lo más probable es que cayera ante la imposibilidad de recibir ayuda exterior. 

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El castillo de Sant Jordi d'Alfama

5.      El castillo de Sant Jordi d’Alfama

Después de las conquistas llevadas a cabo por el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, las tierras se repoblaron dependiendo de su fertilidad. 

Para llegar a Tortosa había de cruzarse el inhóspito desierto que se extendía más allá del Coll de Balaguer, donde hoy está la central nuclear de Vandellós. 

Esta zona desértica e inhabitada ofrecía una línea de costa en la que fácilmente se podía desembarcar. Sería aprovechada por los corsarios berberiscos. 

Pere el Católico donó las tierras al caballero Joan d’Almenara y el clérigo Martí Vidal a fin de paliar esta situación con la construcción de una fortificación. 

En el 1650, barcos españoles cañonearon el castillo por miedo a que los franceses o los catalanes lo ocuparan durante la Guerra de Independencia. 

Una de las mejores formas de descubrirlo es haciendo uso del camino de ronda, en concreto, del que une l’Hospitalet de l’Infant y l’Ametlla de Mar.

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El castillo de Tamarit

6.      El castillo de Tamarit

El castillo románico de Tamarit es una rara avis, pues extrañas son las fortalezas de Tarragona y Cataluña que acarician las aguas del mediterráneo.

De estilo románico, se asienta sobre un acantilado que, unido a su situación, le confiere un encanto especial que atrae a decenas de visitantes.

Perteneció a los condes de Barcelona, quienes se lo compraron el 1 de marzo de 1049 a Bernardus Sendredi. Él lo había ganado por el derecho de presura.

La construcción del castillo de Tamarit cumplió un propósito de capital importancia: defender el litoral del ataque de los temidos corsarios berberiscos.  

Hoy sirve como espacio de celebraciones, conque no puede visitarse.  De todas formas, vale la pena acercarse a él y observarlo desde su cala, Cala Jovera.

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Fachada principal del castillo de Ferran

7.      El castillo de Ferran

De mediados de siglo X hasta mediados del XI, las tierras del río Gaià eran la frontera entre los dominios catalanes, la Marca Hispánica, y los sarracenos, Al-Ándalus.

Los castillos del territorio obedecen a un contexto histórico en el que se intensificó el control, provocando que se multiplicara el número de fortificaciones.

El castillo de Ferran era una torre de vigilancia de Tamarit que fue convertida en fortaleza gótico-renacentista. La bibliografía sitúa su origen en 1197.

De su conjunto destacan el recinto amurallado con torres que protege un patio y su fachada principal, que da a una plaza en la que hoy aparcan coches.

Podemos visitar Ferran dando un paseo desde Altafulla, uno de los pueblos más bonitos de Tarragona y el mismo en el que hay otro castillo tarraconense.

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Situación del castillo de Carles

8.       El castillo de Carles

Carles es un municipio hoy extinto ubicado en la casería del Toscar, en los dominios del Parc Natural de Els Ports, a escasa distancia del todopoderoso Montcaro.

Después de la conquista de Tortosa, Ramón Berenguer IV concedió el castillo y el lugar de Carles a Pere de Sentmenat, un caballero que destacó en la campaña.

Los vestigios de este castillo de origen sarraceno se encuentran en lo alto de una colina cuyo telón del fondo son las montañas del parque natural. ¡Es idílico!

De acuerdo con la tradición, la destrucción de la villa obedeció a una epidemia que causó estragos en el siglo XV e hizo que los supervivientes la abandonaran.

De esta manera se establecieron en el pueblo de Alfara, cuyo nombre actual -Alfara de Carles- revela que su origen está en el éxodo que se produjo antaño.

Cabe señala que el Toscar es un pulmón verde con una rica variedad de patrimonio histórico y natural, de ahí que haya viviendas de segunda residencia.  

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El castillo de Altafulla al amanecer

9.  El castillo de Altafulla

Tenemos constancia del castillo de Altafulla, así como el de Tamarit, desde el siglo XI, cuando este territorio constituía frontera entre cristianos y sarracenos.

Si Poblet es un monasterio-castillo, en este caso estamos ante un palacio-castillo que se alza orgulloso sobre una colina que le permite dominar el territorio.

El edificio es de planta poligonal y de sus esquinas sobresalen torres con merlones, ese elemento arquitectónico tan característico que atribuimos a las fortalezas.

El castillo de Altafulla, del mismo modo que otros del Baix Gaià, es de propiedad privada. Pertenece al XII Marqués de Tamarit, esto es, a la familia Montserrat.

La visita puede realizarse el primer martes y el último sábado de cada mes, cuando la familia no disfruta del castillo, lo que incluye la semana santa y el verano.

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El castillo nuevo de Flix visto desde el río

10.  El Castillo nuevo de Flix

Otro castillo que preside una colina es el de Flix, regalándonos un excelente mirador del meandro que dibuja el río Ebro a su paso por esta localidad de ribera.

Esta fortaleza, como la de Miravet, fue clave por su situación estratégica y tuvo un papel destacado en el conflicto bélico de la Guerra del Segadors (1640).

El verano de 1645, los españoles tomaron el municipio a excepción del castillo, lo que concluyó con su retirada. Fue un duro golpe para Felipe V, el rey español.

Ahora bien, hay que apuntar que el edificio que hoy observamos no es ni de origen sarraceno ni medieval, es obra de trabajos propios de las guerras carlistas.

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El monasterio-castillo de Poblet visto desde las viñas

11.  El monasterio-castillo de Poblet

El monasterio de Santa María de Poblet fue más que un monasterio: ejerció de fortaleza, panteón real de la Corona de Aragón e, incluso, estancia real.

Fundado a mediados del siglo XII, la fortificación se practicó por orden del conde-rey Pere el Ceremoniós y fue una suerte de consagración del poder medieval.

Tal y como apunta el historiador Eufemià Fort i Cogul, Poblet fue el gran monasterio de Cataluña de todos a tiempos y sirvió de inspiración al propio Escorial.

Que su estado actual no conduzca a equívoco: Poblet fue destruido. En su Diccionario Geográfico, el propio Madoz apunta a que fue reducido a cenizas.

No obstante, el proceso de restauración nos ha devuelto el monasterio, aquello con lo que soñaron unos jóvenes Antoni Gaudí, Eduard Toda y Josep Ribera.

Su visita es uno de los principales atractivos de Tarragona. Es una cita imprescindible con la historia en la que descubrirás la tumba de Jaume I el conquistador.

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El castillo de Riudabella

12.  El castillo de Riudabella

El 18 de enero de 1149, Ramón Berenguer IV donó a los monjes el lugar llamado Huerto de Poblet y la tierra de cultivo necesaria para su sustentamiento.

Esto nos permite entrever que los dominios del monasterio-castillo fueron más allá del templo propiamente dicho; de hecho, incluyó 6 granjas en su haber.

Entre ellas estaban la Granja de La Pena, la de Castellfollit y la Riudabella, unidades territoriales cuyo centro lo ejercían casas o masías preexistentes.

Si visitas la zona descubrirás que Riudabella no es una casa cualquiera, sino un bonito castillo rodeado de parras que sirve hoy de alojamiento turístico.

En sus inicios fue un torreón de defensa que, en el siglo XV, fue convertido en una granja fortificada que almacenó el vino producido, el grano y el azafrán.

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Las murallas de Montblanc

Otros castillos de Tarragona recomendables

Como has podido ver, los castillos de Tarragona tienen como nexo de unión los tiempos en que floreció la Corona de Aragón de la mano de los conde-rey.

Son más las fortalezas que podríamos analizar. De hecho, podríamos abordar las murallas de Tarragona o Montblanc y el papel que han desempeñado.

Otro capítulo aparte no menos interesante son las leyendas. ¿Sabías que la tradición sostiene que el castillo de Miravet es el hogar de fantasmas templarios?

En definitiva, espero haberte acercado los castillos de Tarragona. Ahora que tienes más información, ha llegado el turno de descubrirlos por tu cuenta.

Santi García
Soy Santi, un explorador de las montañas de Tarragona licenciado en comunicación. Esto me viene de familia, ya sabes lo que dicen... ¡La cabra tira al monte!
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