No te pongas como una moto.

Más veces de las que nos pensamos, metemos la pata dando por sentado que hemos entendido a las mil maravillas lo que nos están intentando decir.

En lugar de malinterpretar a la otra persona, ponerte como una moto o dejar que se te lleven los demonios, utiliza la pregunta mágica que te salvará la vida:

¿Qué quieres decir?

Sí, no tiene ningún misterio: es una pregunta exploratoria que facilitará que tu interlocutor se explaye y te proporcione más detalles sobre su mensaje.

Si te paras a pensarlo, es lo más parecido a darse una segunda oportunidad. Así descubrirás que, más veces de las que crees, te estabas haciendo una paja mental.

https://www.instagram.com/p/B9hjfahoBrz/?utm_source=ig_web_copy_link