Un tío con suerte – Buen Camino – 1×02. También en Spotify, Ivoox, Spotify y Youtube

“Señores, en cumplimiento de lo legislado en materia de preavisos de cese, debo comunicarles que, por cuestiones de índole particular, con efectos del día 21 de setiembre de 2013, causaré baja en la plantilla de su empresa de forma voluntaria”.

Meses antes de acabar mi Grado Universitario en Publicidad y Relaciones Públicas (RRPP) en la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, me contrató una agencia de marketing y comunicación para desempeñar un puesto de Social Media Manager. 

Era un tío con suerte. A pocos días de la graduación, tenía mi propio equipo, lideraba las cuentas de importantes instituciones privadas de la provincia e incluso fijaba mi propio horario. Sí, era un privilegiado en una coyuntura de crisis económica.

Pero no era todo tan bonito como parece. No sé en qué momento pasó, pero empecé a tener miedo a los lunes. Cuando sonaba el despertador, simplemente quería quedarme en la cama. El hecho de poner un pie en la oficina me hacía sentir mal.

Pensé, “Santi, tienes que hacer algo”. Había estado leyendo sobre coaching y me pareció que con él descubriría qué me estaba pasando. Abrí Google y así fue como, después de una búsqueda, me apunté a un curso online de introducción.

Más pronto que tarde entendí que poco podía hacer yo solo: necesitaba que me echaran una mano. Abrí Google una vez más y busqué “coaching reus”. De esa manera encontré a David Alonso, a quien solicité una primera sesión gratuita.

Después de tener aquel primer encuentro, me comunicó cuál era el precio: 700€ por 5 sesiones. ¿Es mucho o es poco? Para mí era una fortuna: en cuenta corriente tenía poco más de 1.000€ ahorrados. Me iba a quedar con una mano delante y otra detrás.

Para ganar hay que jugar. Me di una vuelta por mi ciudad y después llamé a mi madre para contarle cómo veía el asunto. Le dije… “¿Cuál es el precio de volverse a sentir bien? Si ese precio son 700€, desde luego que vale la pena, y mucho, dar el paso”.

El momento eureka llegó en la segunda sesión después de conocer cuáles eran mis 5 valores fundamentales. Descubrí que el origen de mi malestar era que mis valores, las cosas que consideraba más importantes, no estaban alineadas con la empresa.

Entonces lo vi claro, reuní la fuerza necesaria y me senté frente a mi jefe para presentarle mi baja voluntaria. Pocas veces me había sentido más orgulloso de mí. Y es que, si no respetas lo que consideras importante, ¿cuál es tu valor como persona? 

De acuerdo con Simon Dolan, autor del libro Coaching por Valores y el juego El Valor de los Valores, los valores son la creencia perdurable de que una forma concreta de conducta o estado final de la existencia es preferible a su modo opuesto o converso.

Por ejemplo, que ser honesto es mejor que no serlo. Desde entonces, vivo con mis valores por bandera. Tomar decisiones es mucho más fácil cuándo sabes de carrerilla qué es lo que más te importa en la vida. Así, separas el trigo de la paja.