Rituales de la noche de Sant Joan

Los rituales de la noche de San Joan se cuentan por decenas. Según Joan Amades, es el día del año más intenso de costumbres y, sobre todo, de creencias.

Existen dos noches mágicas a lo largo del año. Por una parte, la de San Silvestre o Sant Silvestre; por otra parte, la de San Juan o Sant Juan. ¿A qué se debe?

Ambas coinciden con los solsticios de invierno y verano. Entonces, se confunden los elementos divinos y misteriosos. ¡De ahí que haya tantas leyendas!

¿Quieres descubrir estos rituales?

A continuación, te presento los principales rituales de la noche de Sant Joan. Ándate con ojo, uno de ellos cuenta lo que tienes que hacer para convertirte en un brujo.

No es para menos: desde la edad media, se cree que seres mágicos aprovechan la ocasión para dar rienda suelta a sus tropelías. ¡Que no te pillen a ti por medio!

La encendida de hogueras

Es uno de los rituales de la noche de Sant Joan más conocidos. Encender hogueras es una costumbre generalizada en Catalunya, no tanto en la península.

Pueden ser individuales, familiares y colectivas. A sus llamas se las creía purificadoras. Se saltaba por una razón: asegurar la buena suerte todo el año.

En concreto, cada persona tenía que saltar 7 veces: 3 de un lado y 4 del otro. Eso sí, en cada salto ha de alternarse la posición de la cara para aumentar su virtud.

Ahora viene lo más sorprendente.

Se dice que un enfermo, por muy mal que se encuentre, puede salvar su vida si salta el fuego completamente desnudo. Así evita morir de dicha enfermedad.

En la provincia de Tarragona, se cocían manzanas en la hoguera. Se pensaba que así adquirían poderes curativos, protegiéndonos del dichoso dolor de garganta.

La hierba llamada Verbena
La hierba llamada Verbena, de la que viene el nombre "verbena de Sant Joan".

La recogida de hierbas curativas

Uno de los principales rituales de la noche de Sant Joan consiste en recoger hierbas. Se cree que adquieren un valor excepcional, de ahí que haya hacer acopio.

Ya lo hacían los romanos. El nombre del vegetal que recogían era la verbena, cuya obtención traía buena suerte. Y sí, de aquí viene el nombre de la festividad.

Tiene sentido que las hierbas tengan propiedades milagrosas esta noche. Al fin y al cabo, como más horas de sol haya, más gracia y vida tendrán. Y este el día más largo.

Las hierbas siempre han tenido buena fama, incluso más que los propios vegetales. Constituyeron la base de la medicina primitiva y se utilizaban a la hora de cazar.

A parte, hay muchas curiosidades.

En Reus se cree que quien come siete hierbas mientras cae la medianoche, se convierte en mujer. Si lo hace una mujer, adquiere habilidades para todas las artes.

Justo a esa hora se cree que la flor de Sant Joan abre sus flores. Debido a que queda toda la noche al aire, absorbe las propiedades mágicas de la vigilia.

Comerse la coca de Sant Joan

Es tradición comer coca, lo más probable es que debido a un rito solar. Al fin y al cabo, debían ser redondas y tener un agujero en el medio, como el disco solar.

Con la llegada de las pastelerías, las cocas mejoraron su calidad y se introdujo la fruta confitada. Pero tan importante era qué se comía como dónde se comía.

La costumbre establece que la coca de Sant Joan se come al raso, en el campo o en la calle. Dicho de otra manera, se hace al aire libre como el resto de las tradiciones.

Yo no lo he visto, pero he sabido por Joan Amades que era habitual mojarla con vino dulce. Las personas de paladar fuerte iban más allá y lo hacían con aguardiente.

Cuando las ciudades estaban protegidas por murallas, los vecinos se comían la coca en comunidad. Como la compraban juntos, provocaban que la coca fuera alargada.

Coca de Sant Joan
Coca de Sant Joan con fruta confitada y piñones

La gracia del agua

Las hierbas no son las únicas agraciadas, también lo son las aguas. Entre las horas del atardecer y la madrugada, están poseídas por virtudes especiales.

Así como los enfermos saltaban las hogueras para protegerse, también encontraban en el agua la cura a sus pesares. Por lo menos, calmaban sus síntomas.

Otra tradición llamativa dice que, quien bebe de siete fuentes o pozos diferentes, gozará de buena salud. Por si fuera poco, no morirá durante el año siguiente.

¿Quieres protegerte de las brujas?

Báñate en una corriente de agua con camisa. Después, deja que se la lleve la corriente. Eso te protegerá de cualquier embrujo, pues se lo llevará la corriente.

Si los afectados por las malas artes son los pequeños de la casa, llévalos a ver una rueda de molino. Cuando empiece a girar, se llevará consigo el embrujo.

Las apariciones de seres fantásticos

Hay vida más allá de las brujas. Los seres fantásticos, como los duendes, las doncellas del agua o las sirenas, se muestran más allá de los lugares despoblados.

Eso explica porque, en las riberas del Ebre, creen que es arriesgado acercarse a lugares abandonados. Si lo hacen, se toparán con los famosos gambutzins.

Son unos seres poco definidos que sólo aparecen en las horas de mayor oscuridad. Se parecen a les llufes, personajes míticos de los que casi no se sabe nada.

Junto con San Silvestre, la noche de Sant Joan es la más celebrada por las brujas. De hecho, según el calendario del infierno, es el equivalente a nuestra navidad.

Esta es la razón por la que esta tienen lugar encuentros con el mismísimo demonio, los malos espíritus o las brujas. De aquí vienen muchas creencias populares.

Por ejemplo, en Reus se creía que cualquiera se podía convertirse en brujo si se vestía con la camisa más sucia posible e iba a un cruce de caminos a la medianoche.

En San Silvestre, las brujas celebraban una magna asamblea en la Roca Corbatera de la Sierra del Montsant. Si hacían eso en fin de año, ¿qué no harán en Sant Joan?

Por su parte, las brujas que vivían en la costa se daban cita en medio del mar, presididas por el demonio marino. Allí caminaban como si lo hicieran por la tierra.

Chicas saltando hoguera de Sant Joan
Chicas saltando una hoguera de Sant Joan

Otros rituales de la noche de Sant Joan

Estos son los principales rituales de la noche de Sant Joan, pero no son los únicos. También hay espacio para las carreras en el bosque o las ruedas de fuego.

En los valles del Pallas Sobirà se hacían carreras por el bosque en las que los participantes cargaban con árboles encendidos. Así creaban una peculiar estampa.

Por su parte, las ruedas de fuego sólo estaban extendidas en la Val d’Aran. Los niños las encendían en las hogueras y las hacían rodar todo lo rápido que podían.

Hay más que contar de los rituales de la noche de Sant Joan. Se podrían escribir decenas y decenas de páginas, pero, como la verbena, todo tiene un final.

Santi García
Soy Santi, un explorador de las montañas de Tarragona licenciado en comunicación. Esto me viene de familia, ya sabes lo que dicen... ¡La cabra tira al monte!
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