Marmellar, ¿pueblo maldito? Esta es la verdad

Marmellar, ¿pueblo maldito? Esta es la verdad

Marmellar es uno de los pueblos abandonados por excelencia de Tarragona. Sólo lo supera aquel con el que comparte una historia similar, el de La Mussara.

Aislado, azotado por un terrible incendio en los setenta y escenario de un terrible crimen, es para muchos un pueblo maldito en el que se sucede lo paranormal.

Son tantas las cosas que se cuentan de Marmellar que decidí comprobarlas por mi cuenta. En este artículo, te cuento todo lo que he descubierto del municipio.

Visitando el pueblo de Marmellar

¿Dónde está el pueblo?

El pueblo de Marmellar se encuentra en la comarca del Baix Penedès, en la frontera entre Tarragona y Barcelona, a 532 metros de altura sobre el nivel del mar.

La localidad concluyó su despoblación en la segunda mitad del siglo XX, en concreto en 1976, a causa de un incendio que llegó a la mismísima puerta de las casas.

No existe carretera alguna que llegue a Marmellar. Como en la aldea de Gallicant (Arbolí), tan sólo una pista forestal une la calzada con el despoblado.

Este pobre acceso ya lo señalaba el Diccionario geográfico de Pascual Madoz. En sus páginas se lee que "los caminos son locales, de herradura y escabrosos".

Dicho de otra manera, si bien se podía llegar en caballo, carecían de un camino de carro que facilitara el transporte tanto de personas como de mercancías.

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Vista de Marmellar desde el camino

Cómo llegar a la localidad

Conduce hasta la Juncosa del Montmell y, seguidamente, dirígete a la localidad de Aigüaviva por el Coll d’Arca, un puerto de montaña de fácil conducción.

Ya en el municipio, continúa por la TV-2442 en dirección a Sant Jaume hasta que puedas tomar el desvío que conecta con la urbanización de La Talaia.

En menos de un minuto divisarás una pista forestal que cruza la carretera de un lado al otro. Aparca en ella procurando no entorpecer el acceso y la circulación.

Para llegar a Marmellar será suficiente con que tomes la pista de la izquierda -dirección norte-. Como indica Google Maps, son 2,2 kilómetros, unos 30 minutos.

De ruta por la zona

Si has llegado a la zona con ánimo de hacer algo más que visitar el pueblo abandonado, te aconsejo que visites el castillo de Marmellar: ¡el camino es de bajada!

Antes de llegar al pueblo existe un cruce. Por un lado, una pista forestal se adentra en el bosque, por otro lado, una senda estrecha baja hasta la riera de Marmellar.

El camino que debes tomar es el segundo. Discurre paralelo a la riera, por la que no baja ni una gota de agua. El castillo reposa sobre una colina: salta a la vista.

Para llegar hasta él permanece en la senda hasta encontrar la subida que da acceso al conjunto. Se resuelve en pocos minutos, pero la pendiente es pronunciada.

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La iglesia de Sant Miquel

Conociendo Marmellar

Así es el pueblo de Marmellar

Si llegas a Marmellar por la ruta propuesta, verás que el camino te ofrece una visión panorámica de la situación del pueblo, diferenciándose con claridad 2 zonas:

  1. Sobre una colina, la iglesia y las casas más antiguas
  2. En la parte más baja, un grupo de casas más recientes

La iglesia es con diferencia el edificio que más destaca del conjunto. Según un inventario elaborado en los años treinta, contaba con 112 sillas para los feligreses.

¡E incluso había un confesionario para sordos!

Su campanario hoy cubierto por la vegetación tiene una altura de 22 metros de alto. Es, junto con lo que queda del castillo, lo más destacable de su patrimonio.

La fortaleza, aunque ocupe la cima de una colina, está por debajo del pueblo, hecho que demuestra que no se trataba de un castillo fronterizo o de marca.

En el recinto interior de la fortificación hay una dedicada a Sant Miquel Arcàngel, en concreto, un edificio de una nave cuyas paredes continuaban la muralla.

¿De dónde viene su nombre?

Según Joan Coromines y Moreu-Rey, el nombre de Marmellar encuentra su origen en el latín melimellare, que significaría o membrillo o lugar destinado a su cultivo.

Esta hipótesis la refuerzan 2 hechos:

  • En la provincia de Burgos hay dos localidades llamadas así cuyos estudios concluyen que el nombre procede de la relación con el membrillo.

  • En la Juncosa del Montmell hay un monumento del siglo XI llamado la Torre de Codony. En castellano se traduce como la “Torre del membrillo”.
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Casas del pueblo de Marmellar

La vida en la localidad

Los vecinos carecían de luz eléctrica, luego las fuentes de luz eran velas y candiles, como de agua para su consumo, la cual traían de un pozo de Cal Casanovas.

Además, el agua de la lluvia recolectada en cisternas se utilizaba para abrevar a los animales o realizar labores de limpieza, pero no para lavar la ropa.

Para hacer la colada, las mujeres caminaban media hora con el cesto de ropa sucia hasta la masía de La Moja y luego regresaban para ponerla a secar.

¿Qué hay del cultivo?

En los campos sembraban garbanzos, trigo o avena que llevaban a moler y, por 100 kilos de harina entregados al panadero de Aiguaviva, conseguían 80 panes.

Teniendo en cuenta que disponían de horno en la población, se puede concluir que el estilo de vida de los lugareños era muy activo, en parte por el aislamiento.

Tenían 4 horas de camino hasta El Vendrell, la capital comarcal, a donde iban a comerciar. De ahí que a veces salieran de casa a las 3 de la madrugada.

La verdadera historia de Marmellar

El origen del pueblo

Tenemos constancia de la existencia de Marmellar desde 974, cuando el obispo de Barcelona le otorgó la carta de población. Así, es anterior a la Corona de Aragón.

En el año 1023 arrancaron las obras de construcción de sus edificios más singulares, que son la iglesia del pueblo, el castillo y la capilla románica en honor a Sant Miquel.

Nos encontramos en el contexto histórico en el que los sarracenos dominaban los territorios que, tras la conquista de Ramón Berenguer IV, formarían la Cataluña Nueva.

Así las cosas, Marmellar fue tierra fronteriza entre musulmanes y cristianos y su castillo, por su situación, controlaba el paso de quienes deambulaban por el valle.

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El castillo de Marmellar

El proceso de abandono

De la misma manera que en Gallicant, el aislamiento de Marmellar fue uno de los factores que contribuyó a su proceso de abandono a mediados del siglo XX.

En la década de los 70, después de un intento fallido de anexión con Aigüaviva y El Plà de Manlleu, ya nadie vivía en la población por las duras condiciones de vida.

A su aislamiento se sumaban la falta de alcantarillado, alumbramiento o agua corriente, elementos de modernidad que sí se encontraban ya en otras localidades.

La gota que colmó el vaso fue el voraz incendio que se desató en la Bisbal del Penedès en 1976, extendiéndose rápidamente a Aigüaviva y la Juncosa del Montmell.

Devoró más de 2.000 hectáreas de terreno, desató una respuesta institucional sin precedentes y se plantó a las puertas de Marmellar, provocando su evacuación.

La tentativa de compra

Este es un episodio del que poco puedes leer en internet: sobre el año 1984, un grupo de capital japonés protagonizó una tentativa de compra del territorio.

El alcalde y uno de los propietarios que aunaba más viviendas estaban de acuerdo. Es más, llegó a rodarse y emitirse un reportaje en una cadena japonesa.

No obstante, el acuerdo se rompió cuando se descubrió que la intención de los compradores era la de construir un campo de golf y una urbanización.

El trágico suceso de 1993

Este es el desgraciado episodio por el que Marmellar es conocido años después de su despoblación: la aparición del cuerpo sin vida de una joven en la iglesia.

Según el juzgado número 4 de El Vendrell, la mujer fue encontrada con signos de violencia y en estado de descomposición por una pareja de cazadores.

Lo más sorprendente de este caso es el que el cuerpo jamás fue identificado o reclamado, a diferencia de lo que sucedió en el suceso de febrero de 1996.

Un miércoles 14 de febrero un agricultor encontró otro cadáver. En esta ocasión, se trataba del de una joven de 19 años que trabajaba en una gasolinera.

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La muralla del castillo de Marmellar

Los sucesos paranormales

Tras el acontecimiento de estos sucesos, aparecieron velones, un crucifijo invertido, grafitis con el número del diablo o un pentáculo invertido en un portal.

En definitiva, probables restos de ritos satánicos.

De este modo se empezaría a especular con que se trataba de un pueblo maldito, sin embargo, no hay nada en su historia que apunte en esa dirección.

Según el libro Entre Marmellar y el Montmell, se especula con que la fama atrajo a profanadores que vaciaron los nichos en busca de cráneos y calaveras.

Esta imagen de Marmellar contrasta con la de sus supervivientes y descendientes, quienes se reencontraron emocionados en la celebración del milenario.

Las leyendas de la población

La princesa encantada

De acuerdo con Joan Amades, se cuenta que a menudo se encontraban herramientas abandonadas por hombres que buscaban un tesoro enterrado.

Establece la leyenda que pertenecía a una princesa de encantada de Castellví de la Marca que se casaría con el hombre capaz de encontrarlo.

Los pretendientes dejaban las herramientas para continuar al día siguiente, pero cuando volvían descubrían que el agujero estaba tapado.

Por si fuera poco, las herramientas no estaban donde las habían dejado, sino en la llanura de las brujas. Esta parte de la leyenda enlaza con otra.

El llano de las brujas

Cerca del castillo de Marmellar se encuentra la “plana de les bruixes”, cuyo nombre obedece a la creencia de que en el lugar vivían las hechiceras.

Según el folclorista Joan Amades, en una ocasión que las mujeres se dirigían al mercado, escucharon ruidos que provenían del castillo, como si trabajaran con harina.

Nuestras protagonistas gritaron:

  • Que vagi bé la pastada i que en surtin bones coques!

Cuando regresaron del mercado y pasaron junto a la fortaleza, encontraron una mesa con grandes cocas, lo que hizo que huyeran sin tan siquiera tocarlas.

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La capilla de Sant Miquel

Las hadas encantadas

La riera de Marmellar era conocida con el sobrenombre de riera de les Encantades por la poza que dibujaba el agua a su paso por el castillo de Marmellar.

En el lugar se encuentra el Gorg de les Encantades, donde se decía que las hadas cantaban las noches de luna llena y hacían la colada en sus aguas.

A su vez, invitaban a suculentos manjares a quienes transitaban por el camino, pero nadie aceptaba por temor a ser víctima de un encantamiento.

Entonces, ¿es Marmellar un pueblo maldito?

Siempre que investigo sobre un despoblado acabo llegando a la misma conclusión: cuanto menos se conoce del municipio, más se toma el todo por la parte.

Tal y como sucede con La Mussara, se parte de un trágico suceso para, posteriormente, articular convenientes leyendas de ultratumba a su alrededor.

En Marmellar sólo encontré los vestigios de un pueblo presididos por una iglesia imponente, tanto que entiendo que estimule la imaginación de muchos.

Una vez más, lo paranormal no ha salido a mi encuentro, pero sí lo ha hecho la naturaleza, la historia y la curiosidad por conocer mejor esta localidad.

Santi García
Soy Santi García, un comunicador reusenc curioso por naturaleza. Llevo explorando las montañas de Tarragona desde pequeño, ahora, te cuento cómo puedes hacerlo tú.
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